Descubre qué revisiones puedes hacer tú mismo en tu coche (líquidos, neumáticos, luces...) y qué debe pasar siempre por un taller profesional.
Lo que puedes revisar tú mismo
1. Niveles de líquidos
Con el coche en frío y en llano, puedes comprobar:
- Aceite del motor: usando la varilla, debe estar entre las marcas de mínimo y máximo.
- Líquido refrigerante: el depósito tiene marcas de nivel mínimo/máximo, fácil de ver a simple vista.
- Líquido limpiaparabrisas: rellenar cuando esté bajo es tan sencillo como abrir el tapón y añadir líquido específico.
2. Presión y estado de los neumáticos
- Comprueba la presión al menos una vez al mes (en frío) y antes de viajes largos. La presión correcta suele estar indicada en una pegatina dentro de la puerta del conductor.
- Revisa visualmente el desgaste: si el dibujo está muy gastado o irregular en una zona, puede indicar un problema de alineación o de presión incorrecta.
- No olvides la rueda de repuesto (o el kit antipinchazos), por si acaso.
3. Luces
Es de lo más fácil de comprobar y de lo que más problemas evita: pide a alguien que te confirme desde fuera que funcionan las luces de cruce, largas, intermitentes, freno y marcha atrás. Un fallo aquí puede acabar en sanción o en un rechazo directo en la ITV.
4. Escobillas del limpiaparabrisas
Si dejan marcas, vibran o no limpian bien, es momento de cambiarlas. Es una pieza barata y muy sencilla de sustituir, y mejora mucho la seguridad en días de lluvia.
5. Batería
Revisa que los bornes no tengan corrosión (ese polvo blanco/verdoso) y que estén bien apretados. Si el coche cuesta cada vez más arrancar por las mañanas, puede ser un aviso de que la batería está llegando al final de su vida útil.
6. Filtro del habitáculo
No afecta a la mecánica, pero si notas malos olores o que el aire acondicionado rinde menos, puede que el filtro esté sucio. En muchos modelos es accesible y fácil de cambiar sin herramientas especiales.
Lo que siempre debe revisar un profesional
Hay elementos que, por seguridad y por la especialización que requieren, es mejor dejar en manos de un taller:
- Frenos: pastillas, discos y líquido de frenos. Un fallo aquí no es negociable.
- Correa de distribución: su rotura puede causar una avería grave en el motor; hay que cambiarla según los kilómetros o años que marque el fabricante, aunque no se note ningún síntoma.
- Suspensión y dirección: amortiguadores, rótulas, terminales de dirección — requieren diagnóstico técnico.
- Sistemas electrónicos: testigos en el cuadro (motor, ABS, airbag...) que se encienden y no se apagan.
- Embrague y caja de cambios: cualquier ruido extraño, vibración o dificultad al cambiar de marcha.
Como norma general: si algo afecta a la seguridad del vehículo (frenar, dirigir, ver, ser visto) o requiere desmontar piezas mecánicas, mejor no arriesgarse y llevarlo al taller.
La revisión periódica no es negociable
Además de estas comprobaciones puntuales, todo coche necesita un mantenimiento programado según lo que indique el fabricante (cambios de aceite, filtros, correas, líquidos de frenos, etc.). Seguir ese calendario es la mejor forma de evitar averías grandes y de conservar el valor del coche si en el futuro decides venderlo.
¿Prefieres dejarlo en manos de profesionales? En nuestro taller de Tàrrega (Lleida) hacemos revisiones completas y mantenimiento programado, tanto si el coche lo compraste con nosotros como si no. Consulta también nuestro stock de vehículos de ocasión y km 0 si estás pensando en cambiar de coche en lugar de seguir invirtiendo en reparaciones.